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TODOS SANTOS, PATRIMONIO CULTURAL

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REMOLINO POLITICO

Mario CASTELLANOS ALCAZAR

Quien no amanece pensando o bien lo planea días antes, la celebración de Todos Santos declarada por la Organización de las Naciones Unidas Para la Educación, la Ciencia y la Cultura,(UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad de México.

No hay barreras humanitarias, poder político o económico que trastoque la maravillosa tradición que los oaxaqueños trasmitimos para rendir culto a nuestros ancestros  que se depuraron en el  purgatorio y gozan de plena libertad espiritual justo en los días de su recibimiento y acogida con los rituales y leyendas que vibran en el corazón de los creyentes para convivir con sus difuntos en un mundo mágico lleno de alabanzas, reconciliación y misticismo.

Desde la cultura azteca los mexicanos gozan de esta prerrogativa en honor a nuestros difuntos a quienes celebramos con fervor religioso muy apegados a los usos y costumbres es decir las tradiciones que nos hacen sentir  la cultura mexicana con los más profundos rituales y mitos para convivir con los ancestros que nos dejaron una estela de predicciones de lo que es la vida y la muerte, esa con la que jugamos, platicamos, planeamos, chistamos y todo sabe de nuestra vida porque es fiel compañera y no nos deja un solo instante, pues nos cuida y nos protege.

Le decimos la calaca, la dientuda, la calavera, la flaca, la parca, la catrina, la huesuda, pero en fin sigue conviviendo en cada uno de  sus  moradores, ni se inmuta ni se acongoja, la fiel compañera que nace con la vida y culmina con la consagración del ser humano, el que nace en la redención del espíritu santo en los confines de la eternidad que es la verdadera vida de los hombres de buena fe.

La celebración del Día de Muertos se justifica antes de la llegada de los españoles al territorio mexicano. Las etnias: Mexica, Maya, Purépecha, Totonaca y otras ya celebraban el culto a los muertos desde la época precolombina. Hoy en día es la fiesta más sublime que nace del alma del pueblo mexicano muy dado a sus tradiciones y costumbres, cuyo atributo se refleja en  Todos los Santos dependiendo de la idiosincrasia de cada región y de cada cultura.

Los pueblos prehispánicos  conservaban los cráneos como trofeos y los mostraban en los rituales que simbolizaban la muerte y el nacimiento. Eran fieles intérpretes del respeto y honor  a quien honor merece, pero todo ello es ahora un amplio bagaje cultural que hasta nuestros días se festeja con apego a las circunstancias y los cambios que han hecho de la sociedad mexicana un cúmulo de conocimientos y deslices profundos sin soslayar a los que ya se marcharon.

En Latinoamérica no se soslaya esta tradición, se festeja y se propaga de generación en generación, lo que ahora es un patrón cultural plasmado en los credos de los hombres, mujeres, niños y adultos que sin escatimar esfuerzos y sacrificios pese a la crisis, en este ritual no falta la música, la poesía, el encanto, la emoción y la esperanza de recibir en estos días a sus seres que se han marchado.

No falta la algarabía para recibir a los resucitados. Se escucha la música, los cohetes, la hermandad y la solidaridad que hace más amena la fiesta de colorido, de rezos y demás actos religiosos pero también actos públicos y sociales, en cada familia y en cada conglomerado. La fiesta se hace grande en cada región y en cada comunidad sin faltar las comparsas, los disfraces, las rimas, las calaveras, los versos, bailes y la guelaguetza entre los anfitriones.

No hay Todos Santos sin el mezcalito, el tepache, chocolate, los tamales, el mole, los vinos, las frutas y lo más emblemático, los altares que huelen a incienso, aroma de las  flores de cempasúchil, pero también los rituales se ven en los panteones en donde se congregan los fieles cristianos que creen en sus difuntos, ahí se pinta de amarillo, del color de las flores y el calor humano que engrandece a los vivientes, los que cruzan la fe y los buenos deseos de ayuda mutua, solidaridad y la unidad en las buenas y las malas.

Todo sale bien cuando la familia, los vecinos y las autoridades colaboran y se unen por encima de los graves problemas, incluso de la crisis económica que hace titubear a los moradores, pero al fin todo esto se antepone y con un poco de ingenio y solidaridad salen adelante, pues nadie se queda cruzado de brazos y ven como o de dónde sacan sus ahorros para sufragar los gastos que implica la celebración que venimos conservando desde nuestros antepasados y seguiremos comulgando en honor a los mortales que fueron parte fundamental en el desarrollo humano.

carloscastellanos52@hotmail.com

 

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