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Editorial

Grandes fortunas acumularon los más corruptos y antidemocráticos dirigentes sindicales de Oaxaca y de todo el país, a la sombra de los gobiernos priistas que por décadas encumbraron en el Congreso del Trabajo a personajes sin más mérito que garantizare votos y lealtad al priismo.

La reforma laboral reciente, resultado del triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador y una bancada mayoritaria en la Cámara de Diputados, además de que obliga a los dirigentes sindicales a rendir cuentas y llevar a cabo procesos electorales democráticos, garantiza a los obreros el ejercicio pleno de sus derechos políticos en el campo sindical.

Los obreros que aún padecen abusos de sus representantes sindicales, que desconocen el destino de las cuotas sindicales o que no habían podido ejercer su derecho al voto libre para elegir a sus dirigentes, o, incluso, que no sabían que formaban parte de un Contrato Colectivo de Trabajo de determinado sindicato central obrera, podrán a partir de ahora hacer valer sus derechos.

Largas décadas de control sindical, de corporativismo que violentó los derechos humanos y políticos de los obreros, que suprimió su derecho político a elegir a sus dirigentes, que fueron engañados por un sindicalismo corrompido al servicio de empresas diversas, terminarán a partir de que los sindicalistas reciban el mensaje de que la ley los protege para ejercer sus derechos.

En la nueva legislación laboral se reconocen los derechos laborales de las trabajadoras domésticas y se les abren las puertas del IMSS para acceder a la protección social.

Lamentablemente, son los dirigentes sindicales corruptos y encumbrados por el PRI-gobierno, los que se han encargado ya de sabotear el primer acto organizado por la Delegación del IMSS en esta capital, al acusar que la titular Concepción Rueda pretendía hacer uso político, con fines futuristas, cuando en realidad se trató de un acto oficial para dar a conocer el programa de apoyo a las trabajadoras domésticas.

Detrás de los dirigentes de la CTM, CROC y CROM, tres “centrales” obreras que se apoderaron de la representación legal de cientos y miles de trabajadores, sin el consentimiento de muchos de los obreros, sabotearon un acto oficial de la Delegación del IMSS, sin que diferentes agrupaciones, actores políticos y líderes de opinión hayan condenado la acción de los corruptos  representantes sindicales.

Es del dominio público que en Oaxaca, la mayoría de las empresas que contrata mano de obra barata, recurre a los charros del sindicalismo oficial para “comprar protección”, lo que significa la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, a espaldas de los obreros, para evitar demandas y conflictos laborales.

Los dirigentes sindicales perciben ingresos mensuales por “protección” a infinidad de empresas, las cuotas sindicales y diversos cargos públicos o de elección, por su lealtad al PRI.

A cambio de los beneficios económicos, los dirigentes sindicales son más leales a los empresarios que les pagan por protección y al PRI, que a sus representados, muchos de los cuales no tienen mayor beneficio que los derechos mínimos del asalariado, pues los líderes se encargan de acordar los menos incrementos salariales son los empresarios a los que sirven.

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