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Editorial

Como el tratamiento médico al enfermo, la estrategia de combate frontal al huachicoleo, resulta dolorosa para un sector de la población que padece la escasez en el abasto de gasolinas.

La metáfora del médico y el enfermo, puede ser poco aplicable al gobierno y el huachicoleo, pero así como no se puede abandonar a su suerte al paciente, tampoco se puede permitir que siga ocurriendo el robo a los ductos de Pemex, y el saqueo de combustibles dentro de las instalaciones de la paraestatal.

Analizar y discutir si es la estrategia más acertada para combatir el huachicoleo, es algo tan necesario como inevitable, pero no es posible discutir si el Gobierno de la república debe o no frenar el robo de gasolinas en detrimento de las finanzas del país.

Superado el desabasto, tarea en la que se ha comprometido el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y a la que se han sumado ya el gobierno de la Ciudad de México y el Ayuntamiento de Toluca, que se ha ofrecido a pagar el costo del transporte del combustible en pipas; el país entrará en una nueva etapa en la que se habrá recuperado una buena parte de la producción de gasolinas para que las finanzas del país.

El llamado vehemente del presidente López Obrador a todos los mexicanos, y en particular a las familias de comunidades y pueblos por donde cruzan los ductos de Pemex a que se sumen a esta cruzada en contra del huachicoleo, seguramente será atendido por quienes justificaban que se podía robar gasolinas, porque los gobernantes hacían lo mismo con el dinero público.

La determinación del Gobierno Federal de combatir a fondo el robo de combustible, utilizando a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP para congelar cuentas bancarias de dinero ilícito obtenido del robo de combustibles, y el patrullaje para detener en flagrancia a los huachicoleros, ha ocasionado el desabasto de gasolinas en ocho Estados, pero también ha reducido el robo de 700 a 100 pipas diarias.

Frente a la campaña de desinformación en algunos medios de prensa, que no ha logrado crear psicosis y desesperación entre los consumidores, los mexicanos han optado por confiar en el Gobierno de la República, con la certeza de que la estrategia ha sido bien planeada y que solucionará en poco tiempo, el desabasto de gasolinas. Esta actitud habla bien de la población que ha sabido anteponer el interés superior de México frente a la necesidad de abasto de gasolinas.

Es cierto que algunos gobernadores no asumieron el compromiso de respaldar decididamente la estrategia del Gobierno Federal, motivados por razones políticas y diferencias partidistas, aunque su deber institucional es de colaboración y apoyo, porque se trata no solo de rescatar el dinero que representa el robo de combustible, que en 2017 ascendió a 60 mil millones de pesos; sino de aplicar la ley y garantizar la seguridad de la población, por los riesgos que representan las fugas por la perforación de ductos de Pemex.

En las actuales circunstancias, no podía ser más oportuno el mensaje del Presidente de la República a los pobladores que obtenían ingresos por el huachicoleo,  para alejarse de esta actividad ilícita, porque pronto recibirán los beneficios de los diversos programas sociales previstos en la ley, para beneficiar a adultos mayores, estudiantes y otros sectores de la población en general.   

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