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MATAR AL ADVERSARIO

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INFIERNO GRANDE

Por: DANTE CIENFUEGOS

* A López Obrador lo quieren muerto
* Peña Nieto trató de eliminar a Ricardo Anaya
* Ricardo Alemán el instrumento

MATAR AL ADVERSARIO, en política no es un tema menor ni una idea ajena a los actores políticos y a sus equipos de estrategias. Es parte de la vieja cultura del PRI, que en la época de la revolución y todavía años después de terminada, se practicaba. Los asesinatos del presidente y vicepresidente de México, Francisco I Madero y José María Pino Suárez, son el ejemplo más ilustrativo de la barbarie que aún no superamos en México. La lista de asesinatos es larga y trágica para la democracia mexicana. Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, Francisco Villa y otros tantos revolucionarios fueron eliminados por órdenes de sus enemigos o adversarios, o desde el poder mismo. La historia más reciente de un crimen de esta naturaleza se escribe con Luis Donaldo Colosio, y en todos los casos, hubo impunidad o se simuló la aplicación de la ley. Así de simple.
EL PERIODISTA QUE puso de moda el tema del atentado en contra de uno de los candidatos, casualmente Andrés Manuel López Obrador, fue Ricardo Alemán, quien reprodujo, como aclaró después, un twiter que refiere algunos crímenes cometidos por los propios fans de las víctimas. Alemán dice que lo hizo como advertencia y que fue malinterpretado. Nadie le cree, porque siendo un periodista de trayectoria, pudo ser puntual si trataba de advertir del riesgo, pero no lo hizo, y como se distingue por sus descalificaciones en contra del candidato de Morena-PT-PES, todos interpretamos que estaba, por lo menos, haciendo apología de un delito, aunque su deliberada intención pudo ser la invitación a hacerlo.
EL PERIODISTA ALEMAN fue despedido del diario Milenio, de Televisa y del canal del Instituto Politécnico Nacional, no por una intención de censurarlo, sino por la gravedad de su apología de un delito, algo verdaderamente grave para el desarrollo de la jornada electoral presidencial y la estabilidad política del país. Si Andrés Manuel López Obrador insinuara sobre el tema de la violencia, sería condenado sin derecho a defenderse, porque hay un sector de la sociedad que ha asumido como suyo el discurso de la descalificación y del linchamiento mediático en su contra. Pero como la apología de un delito vino de un periodista, no se dimensiona su alcance ni se le condena con la contundencia del caso.
HAY VOCES QUE influenciadas por la campaña negra en contra de López Obrador, que se quedaron con el mensaje de que es un peligro para México, que creen que el gobierno no permitirá el triunfo del tabasqueño y que, en reuniones privadas y en sus círculos, repiten con mucha certeza de que lo pueden matar para que no gane la elección. Muchos no comparten esa posibilidad, pero ha llegado el momento de tomar en serio el riesgo y protegerlo, al igual que a los otros aspirantes, para cerrar el paso a la tentación criminal de sus enemigos o adversarios políticos.
EL GOBIERNO DEL presidente Enrique peña Nieto tiene no solo asesores sino también a los cuerpos de inteligencia política y militar para saber el real riesgo que corre López Obrador o cualquier otro aspirante. Sin embargo, depende de la voluntad política para impedir cualquier atentado; en el supuesto de que el gobierno no tuviera nada que ver con ello. Ocurre, sin embargo, que Ricardo Anaya denunció, semanas atrás, que era seguido por personas que resultaron parte de los cuerpos de seguridad e inteligencia del gobierno. López Obrador ha sido reiterativo en que no teme por su seguridad, con la máxima de que “el que nada debe, nada teme”; pero el riesgo está latente.
A LOS MEXICANOS que no comparten la violencia y mucho menos los asesinatos políticos, les preocupa que el ambiente de confrontación, de crispación y de encono que ocurre entre los partidarios de uno y otros candidatos, se le pretenda culpar a López Obrador, cuando ha sido él la víctima de una descomunal campaña de desprestigio que ha llevado a un sector minoritario de los ciudadanos, a verlo como lo han presentado sus adversarios. No se trata de un rechazo espontáneo en contra de López Obrador, sino resultado de la guerra sucia que el PRI-gobierno ha instrumentado en su contra.
LA MAYORIA DE los ciudadanos tiene claro que López Obrador va a ganar la elección presidencial, sin violencia, porque ha luchado para hacer posible el cambio que otros partidos y actores políticos le negaron durante años a México. Lo único que faltaba es que un periodista identificado con el gobierno y que trabaja para un medio institucional, como es el Canal Once del IPN, se sumara a los potenciales asesinos que lo siguen viendo como “un peligro para México” y que, en un acto de apología criminal, hiciera pública la sugerencia a sus seguidores de consumar un atentado como el que llevaron a cabo los fans de otras víctimas de la violencia.

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