Inicio Opinión La verdad sobre Ayotzinapa

La verdad sobre Ayotzinapa

53
0
Compartir

Editorial

No son los familiares los únicos que quieren saber qué pasó realmente con los 43 normalistas de Ayotzinapa. Es un reclamo de muchos mexicanos que no desean que se repita este negro episodio de la historia reciente de la violencia en México. También suman sus voces, reclamando justicia, muchas personas de diferentes partes del mundo y los representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha enviado señales claras de que es una prioridad de su administración, el esclarecimiento de los hechos, con la creación de la Comisión de la Verdad, y una fiscalía que se encargue especialmente de la investigación para llegar al fondo del caso.

En su gira por Guerrero, el presidente López Obrador fue interceptado por un grupo de pobladores de Iguala, entre los que destacaba la madre del ex presidente municipal José Luis Abarca, que entregó una carta al ejecutivo federal y exigía la libertad del ex edil guerrerense y de su esposa, María de los Ángeles Pineda, presos por diversos delitos federales y por su presumible vinculación al grupo criminal Guerreros Unidos, al que se atribuye la desaparición de los 43 normalistas.

En su mensaje, López Obrador anunció que su gobierno ofrece garantías a quienes contribuyan a la investigación sobre los desaparecidos.

Después de varios años de la desaparición de los normalistas y el trabajo de investigación que llevó a cabo la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía), con la participación del grupo de expertos internacionales, no será tarea fácil llegar al fondo de los hechos, pero es un reto que asume el Gobierno Federal y las instancias responsables de investigar estos delitos.

Las historias que se han escrito acerca de las causas por las que pudieron haber desaparecido los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, son muchas; se hacen hipótesis, se acomodan datos sueltos y se especula mucho, pero lo que importa, para cerrar el caso y las heridas que mantiene abiertas en los familiares de los normalistas, obligan a que la Fiscalía haga su trabajo y permita conocer la verdad, juzgar a los responsables y cumplir con la reparación del daño.

Llama poderosamente la atención que habiendo tantas personas vinculadas a proceso por la desaparición de los normalistas, que el trabajo de los expertos internacionales y del personal de la PGR, no hayan permitido esclarecer los hechos y darle certidumbre a los familiares sobre la investigación del personal de la Procuraduría, lo que ha generado fundadas sospechas de que hubo obstáculos insalvables para llegar al fondo del caso.

Sorprende también que sobre muchos de los graves hechos de violencia del crimen organizado, ocurridos en diferentes partes del país, se conozcan con  mucha rapidez las causas, la identidad de muchos de los autores, y que sea más fácil capturar a algunos de estos criminales que saber lo que ocurrió realmente en Iguala, Guerrero, aquella noche trágica en la que desaparecieron los normalistas.

A ello se debe la desconfianza acerca del resultado de las investigaciones de la PGR, las sospechas de que se trató de una acción avalada por el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto, y la conclusión de que no hubo voluntad política del gobierno para esclarecer los hechos y capturar a los reales autores materiales e intelectuales de la desaparición, y que se mantenga latente el reclamo legítimo de justicia.

Comentarios

comments