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EDITORIAL

Por el abandono del Gobierno Federal y del Estado, en el proceso de reconstrucción, la presidenta municipal de Juchitán, Gloria Sánchez López, después de pedir una audiencia sin éxito al gobernador Alejandro Murat, decidió buscar la atención de la Federación y tocar puertas, por la situación desesperada que viven miles de familias damnificadas por los sismos de septiembre de 2017.
No tenía otra opción, porque en Oaxaca, y más en política, se aplica la célebre frase de que “a quien no habla, ni Dios lo oye”. Así llegó a la Secretaría de Gobernación, donde fue recibida por el director de Concertación Social de la Unidad de Gobierno, donde entregó la carta que le dirigió al presidente Enrique Peña Nieto, pidiéndole atención a más de 4 mil familias que registran daños parciales en sus viviendas y que no fueron incluidas en el censo elaborado por SEDATU.
La alcaldesa juchiteca asume el rol de la mujer istmeña que habla y pide atención, pues argumenta que, de las 14 mil 900 viviendas con daños parciales, solo mil familias recibieron apoyo de 15 mil pesos, y poco más de 4 mil no fueron incluidas en el censo oficial, por lo que quedarían al margen de la ayuda institucional para la reparación de los inmuebles.
Es entendible que Sánchez López haya buscado la atención de la Federación, pues insiste en que el drenaje de la red de drenaje de Juchitán esta colapsado, que no ha habido atención a los daños en hospitales, escuelas, mercados públicos, vías de comunicación, templos y el palacio municipal, y que las y los productores de tortilla y pan tradicional le exigen atención a sus hornos dañados, y que urge el retorno de las fuerzas federales para restablecer la seguridad pública.
El impacto de la presencia de la alcaldesa frente a palacio de gobierno, para solicitar audiencia con el gobernador, y las imágenes de los escolares recibiendo clases a la intemperie, pudo verse de inmediato, pues Alejandro Murat convocó al titular del IEEPO, entre otros, para que informaran a la prensa sobre los avances en la reconstrucción de escuelas.
Sorprende, sin embargo, que las cifras oficiales del Gobierno del Estado no coincidan con las del Gobierno Federal, porque mientras aquí se asegura que la reconstrucción avanza en tiempo y se dan cifras, a nivel federal se reconoce que hay rezago. Así lo registró el diario reforma en una entrevista con el titular del Instituto Nacional de Infraestructuras Física Educativa (INIFED), Héctor Gutiérrez.
El gobernador Murat confía en lo que le informan sus colaboradores, porque supone que no se atreverán a engañarlo, es decir, a maquillar cifras, a inventar datos para justificar su trabajo y, quizá, su permanencia en el cargo público, pero todo puede ocurrir.
Por ello es importante que el Congreso Local asuma su responsabilidad y contribuya a vigilar, en lo posible, la reconstrucción de la zona devastada por los sismos en la región, no solo en Juchitán. Aunque no se puede esperar mucho, porque los legisladores están más interesados en el proceso electoral y en las candidaturas, que en cumplir con los electores, como se pudo observar en la sesión última que fue suspendida por la ausencia de más de 30 diputados.
En tiempos electorales también existen protagonismos políticos, pero existen elementos para pensar que la alcaldesa juchiteca tiene razón cuando pide apoyo institucional, porque su pueblo le exige atención, en especial cuando han padecido los estragos de los sismos que tanto impactaron.

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