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JORGE RAMOS, SUSPICAZ.

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          ARENA POLITICA                               

         Mario CASTELLANOS ALCAZAR

               

               Una gran polémica nacional despertó la entrevista que el periodista- mexicano estadunidense, Jorge Ramos, hizo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en la mañanera del 12 de abril, con el tema de la inseguridad que va en aumento en lo que va de la presente administración-ocho mil 524  homicidios dolosos- inaudito, porque para unos, más bien los opositores al nuevo gobierno piensan que la violencia desaparecería de un día para otro, es decir como arte de magia.

             El periodista hizo uso de sus funciones como contrapeso y crítico al sistema de gobierno en plena transición- este pasó del neoliberalismo al socialismo- populismo en manos de la izquierda mexicana, lo que significa tener mucho tacto y ética profesional más allá de intereses personales o sectarios, menos por consigna, y todo le resultó atractivo a Jorge Ramos, quien cumplió con su deber.

        Las críticas en pro y en contra no se hicieron esperar sobre todo en las redes sociales y en la élite del conservadurismo, que se opone a ultranza a la política del presidente Obrador, en forma destructiva, y los de abajo, es decir la gente del pueblo que apoya a más no poder a su presidente, como le llaman, “cabecita de algodón”.

         Y es que la entrevista estuvo “picuda” como se dice en el argot político o en la jeringonza de los aduladores; Jorge Ramos lo apergolló en el problema de la inseguridad y la violencia que va en aumento, presentó cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad- 8 mil 524 homicidios dolosos en lo que va de presente administración del Gobierno Federal, a  lo que el presidente se cogió la razón y dijo que no, no y no, pero además argumento que él tenía otras cifras, las cuales no las dio a conocer, y esto motivo la rebatinga.

       Cierto, que el presidente se vio en apuros, pero guardo la calma, tranquilidad y la tolerancia, es decir no cayó en el juego de la provocación en el caso que así fuera, o se trataba de un cuatro, o bien una consigna de los conservadores, de lo que resulta un volado, pues ante todo imperó la ética del periodista, que por su manera de ser y presentarse impetuoso a las entrevistas salió raspado y con los señalamientos de ser un protagonista, como lo había hecho en Venezuela  en donde fue arrestado por el presidente Maduro y asimismo en Estados Unidos de América, por marcar los errores del presidente Trump,  fue expulsado de una conferencia de prensa, por eso dicen que ya tiene cayo.

      De cualquier manera el periodista levantó ampolla en el medio periodístico, en el ámbito político, en el campo empresarial y en todos los estratos sociales, que de no actuar por consigna o con miras conservadoras, la historia lo juzgará para bien.

        Para unos es un  periodista de mucho valor y muchos cojones, para otros debió actuar con más prudencia, ética y tolerancia, porque sacudió las fibras sensibles de los mexicanos, en donde la popularidad de Obrador es de un 80 por ciento; los de la clase media y los de abajo, lo tienen como un mesías por el hecho de estar combatiendo la corrupción si cuartel, y eso es todo. Su sencillez y su lenguaje a veces coloquial, lo identifican con el pueblo, y ciertamente es querido, de ahí que el periodista en mención recibió rechiflas y maldiciones, por haber sorprendido al presidente de la izquierda mexicana.

     Mientras tanto los analistas, liberales, observadores y los no conservadores, manifiestan que Obrador tiene errores humanos, pero no tan agudos como los del sistema político neoliberal que llevaron al país al desastre nacional en lo económico, político y social, además que apenas lleva cinco meses en el poder, luego entonces no puede erradicar la violencia, la inseguridad, la pobreza , la marginación y los rezagos, si recibió un México inundado en la corrupción y los fraudes que originaron la fatal violencia y una gran desigualdad social.

   Esto es precisamente el papel de los periodistas, hacer un balance, un análisis y una reflexión  concienzuda, con ética y profesionalismo para buscar la armonía entre el gobierno y los sectores de la población, sin tomar bandera por ninguna de las partes, es decir deben ser plurales, más nunca insidiosos ni pendencieros, o tratar de cambiar al mundo de la noche a la mañana, eso no, no y no, ¿o acaso hay periodistas conservadores que se hicieron en el viejo molde del gobierno neoliberal que feneció en uno de julio de año 2018? 

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