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Elba Esther Gordillo presente

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Editorial

La trascendencia del inicio formal de la transición de gobierno colocó en el centro de la atención nacional, a la ex lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, sobre la que algunos de los seis periodistas que formularon preguntas al presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, incluyeron en sus temas.

La propia Gordillo se había encargado, en conferencia de prensa, tras haber vivido los casi últimos cinco años y medio en prisión, de marcar su presencia en la escena nacional, con la aseveración de que había sido liberada y que la reforma educativa se vino abajo.

El presidente Peña Nieto destacó la importancia de la reforma educativa para su gobierno y remarcó que no se trató de una persecución política, sino de la aplicación de la ley por parte de la Procuraduría General de la República, y que, en el ámbito de su competencia, el Poder Judicial había resuelto sobre su situación legal.

Mientras tanto, López Obrador subrayó que para su gobierno, la reforma educativa podrá mejorarse con la participación de los maestros y que, como cualquier otra ciudadana, la ex lideresa tendrá garantizados sus derechos para sus actividades, pero que nadie estará por encima de la ley.

Acompañados de sus colaboradores más cercanos, el presidente Peña Nieto abordó los temas más relevantes del país, como la continuación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; el tema de la inseguridad, la estabilidad financiera, poniendo énfasis en la elación institucional con el presidente electo y su equipo para hacer eficiente la transición.

Enfático sobre el proceso de transición, López Obrador reconoció la disposición del gobierno de Peña Nieto, al destacar que fue respetuoso en el proceso electoral y que reconoció los resultados, pero fue cauteloso cuando respondió sobre la confianza en la información que recibirá del gobierno actual sobre la investigación del caso Odebresch, limitando a aceptar que la información sobre las obras del NEICM había sido amplia.

Fue sorpresiva la coincidencia de que la reunión entre Peña nieto y López Obrador ocurriera precisamente el día de inicio formal del nuevo ciclo escolar y que, justo en esta fecha, Elba Esther Gordillo reapareciera en la escena pública con una conferencia de prensa, hablando de la persecución política de que fue objeto y de la inminente derogación de la reforma educativa.

Precisamente por ello, ganó más espacio inmediato en los medios la reaparición pública de la ex líder del SNTE, que la formalización de la transición política, pero se trata de un impacto mediático, porque se le utiliza políticamente, desde mucho antes, en la lucha entre Morena y el PRI, o mejor dicho, entre López Obrador y Peña Nieto.

Sin duda alguna que la absolución de Elba Esther Gordillo cierra un capítulo del abuso del poder en México, porque después de haber sido una pieza clave del PRI para mantenerse en el poder y utilizada por el PAN en la alternancia política, fue encarcelada por su abierta oposición a la reforma educativa.

Podrá seguir apareciendo en la escena pública y buscar reeditar los tiempos de grandeza como lideresa, pero Elba Esther Gordillo es historia. No volverá a ser la dirigente del SNTE, mucho menos retomar acumular el enorme poder político que alcanzó gracias a su alianza y servilismo al gobierno.

 

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