Inicio Opinión El Presidente vota, no impone

El Presidente vota, no impone

45
0
Compartir

Editorial

Sorprendió la respuesta del presidente Enrique Peña Nieto en el sentido de que “nadie negocia con él”, al ser entrevistado respecto a un posible acuerdo con representantes del candidato de “Por México al frente”, Ricardo Anaya, para que el candidato priista José Antonio Meade decline en favor del panista para tratar de impedir el triunfo del panista.
Justo el día en que el PRI llevó a cabo el relevo del dirigente nacional Enrique Ochoa Reza, para dejarle el lugar al ex gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, la entrevista a Peña Nieto aclaró que no existe la estrategia promovida por empresarios, de que el candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal, declinaría en favor de Ricardo Anaya, quien había advertido que llevaría a juicio al ejecutivo federal.
Los medios informativos del país habían centrado su atención en el tema de la posible declinación de José Antonio Meade, que se mantiene en una lejana tercera posición en las preferencias electorales, debido a que sería un hecho inédito que un candidato presidencial del PRI, ante su inminente derrota, abandonaría la contienda para llamar a sumar el voto de sus simpatizantes en favor del único contendiente que endureció su discurso en contra del ejecutivo federal, a raíz de que fue acosado por la Procuraduría General de la República por un presunto lavado de dinero.
El presidente Peña Nieto respondió en un tono inusual de que “nadie negocia con el Presidente”, y que él está dedicado a preparar la entrega de su administración, lo que significa que se mantiene al margen de la contienda presidencial.
Además de que López Obrador, candidato puntero en las preferencias electorales, felicitó a Peña Nieto por no intervenir en la contienda, el Instituto Nacional Electoral estimó que no es posible una declinación de acuerdo a la ley.
Sin embargo, el tema cobró relevancia ante las versiones documentadas de que el candidato de la coalición PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, habría aceptado que estaría en la disposición de dialogar con el presidente de la república para llegar a un acuerdo sobre la declinación del abanderado priista.
El propio candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal insistió en que no declinará y que llegará hasta el final de la contienda, y días antes, López Obrador había invitado a José Antonio Meade a perder con dignidad, ante la versión de que abandonaría la elección para sumarse a Ricardo Anaya.
Tratándose de la elección presidencial, es bueno que se hayan dado las aclaraciones necesarias, porque no está en juego el interés de uno o tres partidos políticos, o del grupo gobernante, sino el futuro de México y de 120 millones de personas, lo que significa que cada partido tiene que asumir con responsabilidad su papel y aceptar los retos y los resultados de la contienda.
Las coaliciones de se conformaron para la competencia electoral tienen la ineludible responsabilidad de competir en el marco legal, para ganar o perder la elección de acuerdo a la voluntad de los electores. Por ello no es posible que, durante el desarrollo de la jornada electoral, una de estas coaliciones pudiera declinar en favor de otro candidato, porque no solo significaría traicionar a sus militantes y simpatizantes, sino violentar la legalidad para tratar de retener el poder mediante una estrategia que colocaría al candidato de otra coalición, en este caso a Andrés Manuel López Obrador, en una condición de desventaja frente a un bloque partidista para derrotarlo.

Comentarios

comments