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EL CASTIGO

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INFIERNO GRANDE

Por Dante Cienfuegos

EL CASTIGO A los pobres es infame. No existe razón para que el gobierno de Alejandro Murat siga sosteniendo al titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Juan Díaz Pimentel, porque es factor de conflicto. No fue una broma despedir a miles de trabajadores, médicos y enfermeras y personal administrativo que sí trabaja y que garantiza atención a los enfermos de las familias más pobres de Oaxaca. No solo se violan derechos laborales y sindicales, sino también derechos humanos. Un asunto administrativo interno, que no requería más que revisar la situación laboral de cada trabajador, se convirtió en un conflicto que mantiene, casi un mes después, semiparalizados los servicios en hospitales y clínicas de salud de Oaxaca.
EL AMIGO DE toda la vida, el aliado, el instrumento, el operador y el subordinado de siempre, Juan Díaz Pimentel está por encima de la razón. No es el Cachorro, que reconoce el error y el exceso, sino el ex gobernador el que se empeña en sostener a Díaz Pimentel. ¡Cómo aceptar un error? El político de altos vuelos, el que sabe todo, el estratega en temas nacionales, el autor del “Pacto por México”, el que se mueve entre la jauría de lobos, el que maneja los “hilos del poder”, el tenebroso que adivina el futuro, el que sabe dar consejos y puede ser ejemplo de sabiduría, se pudo equivocar con la designación de Díaz Pimentel?.
EN UN VIDEO que se difundió tardíamente, el dirigente nacional del PRI, el “talentoso” Enrique Ochoa Reza, recomienda a los priistas aprender de José Murat Casab, de su inteligencia, de su visión, de su disciplina, de su habilidad y de su tenacidad y de su capacidad de diálogo con los opositores. Qué mejor momento para decirle a los priistas que tienen al salvador de la patria, precisamente cuando el PRI y sus aliados necesitan del genio de la política para ganar la elección con un hibrido candidato presidencial como José Antonio Meade Kuribreña.
LA REALIDAD del país es diferente. Y lo reconoce Peña Nieto cuando hala de la irritación social. ¡Quiénes se irritan! Peña Nieto no entiende a millones de mexicanos que trabajan y que no ven en su mesa los resultados. Peña Nito se quedó con la idea de que le hizo un gran servicio al país, con sus reformas estructurales, propuestas por el PAN muchos años antes, pero que no se reflejan en el ingreso de millones de familias pobres. Tampoco admite que la corrupción de su gobierno ha ofendido a todos los mexicanos, y que hay otros actores políticos que, como Andrés Manuel López Obrador, se han ganado la simpatía de la mayoría de los ciudadanos.
EL GOBIERNO de Alejandro Murat abrió muchos frentes y o ha podido demostrar, con toda la estructura del poder a su servicio, que Gabino Cué es el ladrón que dice. A un político corrupto se le debe enjuiciar ante los tribunales, con pruebas. Es más, se les debe incautar una parte, sino es posible todo lo que se robaron. El juicio político es la salida para justificar un castigo que la sociedad no quiere, porque no implica responsabilidad penal, ni garantiza recuperar lo robado. Es la salida fácil, es “raspar” políticamente a un actor que incomoda, que hay que restarle méritos y capacidad de operación en tiempos electorales. El silencio de los fiscales dice mucho, porque no existe, en las más de mil investigaciones que refieren, pruebas contundentes.
LA DIFERENCIA son los casos de los gobiernos priistas de Veracruz y Chihuahua, por citar dos casos, en los que hay resultados. En Veracruz, Javier Duarte está preso. En Chihuahua, el ex gobernador César Duarte está prófugo, pero el gobernador panista Javier Corral se ha enfrentado al gobierno de Peña Nieto para exigir no solo la extradición, sino también la entrega de 900 millones de pesos que le retuvo la Secretaría de Hacienda, para tratar de frenar la investigación sobre la desviación de 250 millones de pesos para las campañas del PRI.
TRATAR DE DISTRAER la atención de la población sobre temas de gran corrupción nacional, no ha sido la mejor estrategia en Oaxaca, porque los trabajadores de los Servicios de salud, decidieron defender sus empleos frente a un protagónico Juan Díaz Pimentel que buscó impresionar con el despido de tres mil 300 médicos, enfermeras y empleados administrativos, que son los que atienden a los pacientes de las familias pobres de Oaxaca. La resistencia ha sido definitiva y la lucha va para largo. ¡Pobres de los pobres! Tendrán que seguir pagando por los juegos de poder los goberantes!.

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