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En Edomex, marginalidad, corrupción y violencia cotidiana

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Protestan contra feminicidios en Chimalhuacán

Ecatepec y Tecámac son los dos municipios mexiquenses donde la violencia contra las mujeres es cotidiana y cada vez más elevada. Son zonas de marginalidad en las que se multiplican los conjuntos habitacionales diseñados “con poca perspectiva de humanidad”, comenta Lydiette Carrión

CIUDAD DE MÉXICO.- En ese entorno, dice, las casas son diminutas y de ínfima calidad, pues fueron concebidas como ciudades dormitorio para alojar a trabajadores que todos los días salen por la mañana hacia la Ciudad de México en busca de sustento para regresar por las noches agotados por las horas invertidas en desplazarse, lo que les provoca la frustración.

Y es en ese microcosmos colindante con el río de los Remedios donde suceden las historias de violencia extrema contra mujeres, en su mayoría adolescentes, descritas por la periodista independiente en su libro La fosa de agua. Desapariciones y feminicidios en el río de los Remedios, recién publicado por editorial Debate. El volumen documenta una decena de casos ocurridos entre 2011 y 2014.

“Con los elementos que tengo –comenta la autora–, puedo asegurar que ahí hay redes de trata de personas de manera sistematizada, vinculados a cuerpos policiacos de la zona e inclusive la participación de agentes estatales.”

El entorno explorado por Carrión es cruzado por la carretera libre a Pachuca y Lechería-Texcoco, considerado “un corredor de trata” que, durante años estuvo bajo control del cártel de la Familia Michoacana; ahora, según los lugareños, es el Cártel de Jalisco Nueva Generación el que impone su ley.

Las historias de niñas de 13 a 20 años incluidas en La fosa de agua ocurrieron en un escenario donde presuntamente operaban Juan Carlos “N” y su pareja Patricia “N”, quienes fueron capturados el jueves 4 en Jardines de Morelos, en Ecatepec, cuando trasportaban restos humanos en una carriola y hoy se les atribuyen al menos 10 feminicidios.

El jueves 11, durante la audiencia de vinculación de proceso contra los dos detenidos en el penal de Chiconautla, Juan Carlos admitió su responsabilidad en uno de los casos abordados por Carrión: el de Luz del Carmen Miranda González, quien tenía 13 años cuando desapareció en abril de 2012. Sus restos, localizados en julio de 2013, fueron entregados a su madre, Aracely González, en 2014.

La señora González declaró a los medios de comunicación que los detenidos eran vecinos suyos cuando desapareció Luz del Carmen, por lo que aceptó como cierta la declaración de Juan Carlos ante el juez Eduardo Jiménez Flores.

El caso de Luz del Carmen generó reacciones entre organiza­ciones civil y colectivos de familiares de mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio en el Estado de México, quienes incluso solicitaron dos declaratorias de Alerta de Violencia de Género (AVG): una por la violencia feminicida, que fue emitida en 2015; otra por las desapariciones, aún pendiente de resolverse.

Hoy, las organizaciones civiles exigen la creación de una Comisión de Investigación con participación del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y piden se sancione a responsables de filtrar información a los medios de comunicación, como fue el caso de un video autoinculpatorio de Juan Carlos distribuido a los medios la semana pasada.

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