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CIUDAD DE MÉXICO.- Con motivo de su aniversario luctuoso, la UNAM recordó hoy al arquitecto, pintor y muralista Juan O’Gorman, una de cuyas obras -“Representación histórica de la cultura”-, engalana nada menos que la Biblioteca Central del campus universitario, considerado el más hermoso de Latinoamérica por la revista especializada en educación Times Higher Education.

“O’Gorman es uno de los grandes artistas de México, hombre de ideas y propuestas, arquitecto, pintor y muralista; dejó su marca en los grandes debates de la cultura mexicana”, afirmó Enrique X. de Anda Alanís, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), sobre quien el 18 de enero se conmemoran 37 años de su muerte.

El investigador universitario expresó que la obra de O’Gorman constituye una muestra de la gran trascendencia de la Universidad, y la Biblioteca Central, donde se ubica, es el edificio mejor identificado de la arquitectura mexicana moderna.

“Representación histórica de la cultura” cubre las cuatro fachadas de la edificación y mide casi cuatro mil metros cuadrados; fue elaborado con más de 150 tipos de piedras naturales de diferentes clases y colores, colectadas en toda la República, y cada uno de sus paneles tuvo que ser armado en el piso, debido a sus dimensiones y características.

La fachada sur (hacia la Torre de Rectoría), explicó, ilustra la época de la conquista y el Virreinato; donde destacan dos grandes círculos que representan el sistema geocéntrico de Ptolomeo y la concepción de Copérnico sobre el Universo.

Por su parte, el muro oriente presenta el mundo contemporáneo, marcando aspectos del progreso social en el país (la ciudad y el campo); además, de la historia desde la Revolución Mexicana hasta la modernidad de mediados del siglo XX; y finalmente, de lado poniente se muestra lo que debería ser la Universidad y el México actual, y sirve como identificador de la Universidad Nacional, si se está mirando desde avenida de los Insurgentes.

El investigador nivel II del SIN recordó que la edificación de la Biblioteca central, cuya estructura fue hecha en piedra volcánica propia de la zona, tuvo una excelente recepción en el público, aunque su presupuesto fue condicionado, por Carlos Lazo, gerente de construcción del proyecto de Ciudad Universitaria por falta de presupuesto adicional para el recubrimiento con piedras del mural.

Aunque fue proyectada por los arquitectos Gustavo María Saavedra y Juan Martínez de Velasco, fue hasta 1948 cuando el pintor fue invitado a integrarse al equipo. Su construcción se inició en 1950, en un área total de 16 mil metros cuadrados y abrió sus puertas a la comunidad el 5 de abril de 1956.

El universitario destacó sus interiores: una sala de lectura con gran riqueza espacial, que protege con placas de tecali al lector, y conos en su plafón que permiten difundir la luz, además de una terraza muy bien lograda; por encima del valor y belleza del mural de la que generalmente se habla.

De Anda Alanís recordó que O’Gorman, fue estudiante en la Escuela Nacional de Arquitectura, cuando estaba incorporada a San Carlos, “fue un hombre de la Universidad que no ejerció el magisterio, pero se formó en ella”.
Además, era discípulo de Diego Rivera, edificó 26 escuelas primarias de la Secretaría de Educación Pública y la Casa-Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, e introdujo el concepto de funcionalidad.

“Fue un hombre polifacético en el campo de la arquitectura y la pintura. En la primera con diseños que aprovechaban la armonía, los contrastes y las escalas, y en la pintura mural, con un dibujo excepcional, colores bien ubicados, con una forma clásica de preparar colores para lienzos y muros, lo que le dio una posición importante en la historiografía del arte mexicano”, concluyó el doctor en historia del arte por la Facultad de Filosofía y Letras.

Cuando O’Gorman ideó el mural de la edificación más fotografiada de México, expresó:

“Desde el principio tuve la idea de hacer mosaicos de piedras de colores en los muros ciegos de los acervos, con la técnica que ya tenía bien experimentada. Con estos mosaicos la biblioteca sería diferente al resto de los edificios de la Ciudad Universitaria, y con esto se le dio carácter mexicano”.

La UNAM, también destacó que, entre sus joyas cuenta con murales de gran formato, que además de representar algún momento histórico de México, constituyen una parte fundamental de la identidad de la Universidad Nacional.

Entre los que se encuentran “Las fechas en la historia de México o el derecho a la cultura”, de David Alfaro Siqueiros, ubicado en la Torre de Rectoría; “La Universidad, la familia y el deporte en México”, de Diego Rivera, en el Estadio Olímpico; “La ciencia y el trabajo”, de José Chávez Morado, en el auditorio Alfonso Caso.

También “La superación del hombre por medio de la cultura”, de Francisco Eppens, en el anfiteatro de la Facultad de Odontología, y el emblemático “Representación histórica de la cultura”, del pintor y arquitecto Juan O’Gorman, en el edificio más conocido de la Universidad Nacional en el mundo: la Biblioteca Central.

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